Tabla de quesos: una solución práctica y sencilla para un compromiso en casa

Es perfecta para realizar el intermedio existente entre el plato principal y el postre, como tapa a media mañana, durante la merienda o en una cena informal

Es mejor evitar las tablas decoradas en exceso, ya que lo importante es el queso o quesos que vayamos a servir.

Conviene servir aparte los quesos frescos o blancos.

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La variedad y la calidad son dos premisas fundamentales para que una tabla de quesos resulte redonda. A partir de ahí le ayudamos a resolver algunas de las preguntas más frecuentes y le proponemos distintas recetas deliciosas y muy sencillas.

¿Qué tabla elegir?
Puede ser una de madera, preferentemente de olivo, o una bandeja de rafia, de cerámica, de cristal, o de porcelana, siempre que predomine la simplicidad y la limpieza. Evite las tablas decoradas en exceso: lo importante es el queso o los quesos que se están sirviendo. La tabla debe ser amplia. Procure que los quesos (cinco o seis variedades) no se toquen entre sí , y que exista el espacio suficiente para poder servirlos en la mesa cómodamente.

¿Cómo disponer los quesos?
Hay que evitar que los quesos procedentes de piezas grandes sean presentados en porciones demasiado voluminosas. Se puede jugar con diferentes formas: cuadradas, triangulares y redondas. Los quesos azules requieren un trato delicado, ya que se rompen con facilidad y los frescos o los blancos convendría servirlos aparte. Si son muchos, ponga dos tablas, y siempre ofrézcalos fuera de sus envoltorios o cajas, salvo aquellos envueltos en hojas, cenizas o en paja. Cada comensal retirará después las partes no comestibles. Esto nos lleva a utilizar platos que no sean demasiado pequeños y también, en algunas ocasiones, un tenedor, además del necesario cuchillo.

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