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El jamón debe cortarse en lonchas pequeñas y finas.
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Algunas recomendaciones
Cuando dejamos de cortar, debemos proteger la zona con algunos trozos más gruesos de tocino y corteza, sacados al principio, de forma que la grasa superficial se mantenga siempre fresca.
El jamón no debe comerse frío, ya que pierde su gusto. Tampoco debe guardarse después en frigoríficos (la pieza debe estar a temperatura ambiente, entre 23 y 25 grados).
Nunca debe partirse más jamón del que se vaya consumir y éste debe cortarse justo antes de ser servido.
Los huesos, cortados en trozos de unos diez o doce centímetros, se pueden aprovechar para elaborar ricos caldos.
En cuanto a la disposición, las lonchas se colocan en una sola capa, si acaso con un ligero solapamiento entre ellas.
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