 |
|
Catar un vino es fijarse en sus cualidades y retener lo que nos ha llamado más la atención.
|
|
Hay que cuidar el servicio
Vigile la temperatura del vino: ni muy helado en los blancos, ni demasiado caliente en los tintos. La regla clásica de beber el tinto a temperatura ambiente carece de sentido enfrentada a las potentes calefacciones y los tórridos veranos; procure no exceder los 18-20 grados a no ser que, en lugar de vino, prefiera usted un caldito (y, en ese caso, tómese un consomé de ave).
Descorche el tapón cuidadosamente, sin romperlo, por medio de un sacacorchos clásico como los que usan los camareros, de espiral y palanca (son los que menos fallan). Sirva el vino en una copa de cristal incoloro, mejor grande que pequeña, sencilla y sin adornos, sólida y cómoda de manejar. Evite, en todo caso, la cristalería tallada de la abuela.
Reglas para una cata sin complejos
Catar un vino es desnudarlo, fijarse en sus cualidades y retener lo que nos ha llamado más la atención. "Entre beber sin darle importancia y el ritual esmerado del profesional, hay un camino intermedio que es el que aporta más placer" , explica la erudita británica Joanna Simon en su libro Conocer el vino (Edit. Blume). Cate usted con naturalidad y olvide cualquier ceremonial.
Para empezar, escancie el líquido hasta llenar un tercio de la copa y obsérvelo con una luz razonablemente buena y un fondo blanco de mantel (o una hoja de papel). La limpieza y nitidez de los colores, así como sus tonalidades, dicen mucho, y pronto aprenderá a distinguir que un tinto claro color rubí es más amable y suave (pero menos intenso) que uno oscuro y violáceo.
Después, agítelo unos segundos, muy suavemente, haciendo un movimiento de rotación para extraer sus olores, acerque la nariz a la copa y eche a volar la imaginación. La primera impresión (los llamados aromas primarios) suele ser la que cuenta. Si le huele mohoso, malsano, ajerezado o avinagrado, es muy posible que el vino esté defectuoso. En caso contrario, busque aromas de frutas, de flores, de hierbas, de especias... y no se preocupe si no sabe ponerles nombre o si no coincide con su compañero de cata. Esto no es un examen, sino un divertimento.
|