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El calabacín es uno de los alimentos menos calóricos de la cesta de la compra por lo que su inclusión en los regímenes de adelgazamiento resulta muy recomendable.
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Si bien es cierto que las vacaciones están hechas para relajarse y ‘rendirse’ ante esos caprichos gastronómicos que el resto del año no solemos permitirnos, esto no significa que debamos descuidar totalmente nuestra alimentación convirtiéndola en un ‘festival’ de helados, fritos o comidas excesivamente calóricas a todas horas. Por ello, es importante no perder de vista aquellos productos que, dado su bajo contenido graso, ayudan a equilibrar un poco la balanza... Es el caso del calabacín, que además de poseer un alto valor nutritivo (1, 2 gramos de proteínas, 0,1 gramos de grasa y vitaminas A, B1, B2, y C) aporta tan sólo 14 calorías por cada 100 gramos de producto.
Además, su bajo contenido en hidratos de carbono lo convierte en un alimento ideal para las personas diabéticas, y su escasa cantidad de sodio lo hace muy útil en la dieta de los hipertensos. También, su contenido en fibra vegetal y la presencia de semillas en su pulpa favorecen y mejoran el tránsito intestinal.
En cuanto a su forma de consumo, los amantes de esta verdura cuentan con infinidad de sabrosas posibilidades a la hora de cocinarlos. A la plancha con unas gotas de aceite y un poco de sal resultarán no sólo deliciosos sino perfectos para cuidar la línea, pero también podrá prepararlos rebozados, empanados, fritos, rellenos, como guarnición para carnes o pescados, etc.
ALGUNOS TRUCOS
- A la hora de elegirlos se ha de escoger los que tengan una piel de un bonito color verde, bien brillante y sin manchas. Es preferible no comprarlos de un tamaño demasiado grande y su pedúnculo ha de estar bien firme.
- De modo general conviene pelarlos, pero si es fresco y muy tierno, no hace falta pelarlo, de esta manera estarán más sabrosos.
- Si los va a rellenar córtelos a lo largo, vaciando las mitades con ayuda de una cucharita.
- Para cocinarlos se pueden hacer directamente en algo de materia grasa o cocerlos un par de minutos antes en agua hirviendo salada y luego prepararlos de la forma pensada (horno, revuelto, etc.).
- Cuando quiera que resulte un plato más decorativo, limítese a pelarlos una banda sí y otra no.
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