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Para conservar la frescura de las cerezas y evitar posibles deterioros aún se utilizan las tradicionales cestas de castaño.
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La floración de los cerezos del Valle del Jerte se convierte durante la segunda quincena de marzo en un espectáculo visual digno de ser contemplado.
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Meticulosidad, paciencia, minuciosidad, amor a la tierra... son probablemente algunas de las cualidades sin las que los agricultores del valle del Jerte no podrían desempeñar su difícil y antiquísimo trabajo: la recogida, una a una y de forma manual, de las cerezas y picotas que esta región cacereña produce temporada tras temporada para deleite de sibaritas y ‘gourmets’ de medio mundo.
Y es que tal es la calidad de estos frutos (característicos por su sabor dulce, su textura firme y crujiente y su color rojo oscuro) que su reputación hace tiempo que consiguió traspasar la fronteras locales para estar presentes en la mejores y más refinadas mesas. Una calidad que ha llevado a estas cerezas y picotas a contar desde 1995 con su propia Denominación de Origen. ¿El objetivo?: garantizar al consumidor final el origen y cualidades de los frutos, evitando así posibles ‘fraudes’; sólo serán picotas del Jerte las que estén identificadas como tal con el sello de calidad de la D.O.
Pero además de su afamado sabor, las cerezas y picotas del Jerte (cuyas variedades protegidas por el Consejo Regulador llevan por nombre Ambrunés, Pico Limón Negro, Pio Negro y Pico Colorado) son también portadoras de múltiples propiedades beneficiosas para el organismo: son una gran fuente de vitamina A y C, lo que las convierte en un potente antioxidante que ayuda a reducir los niveles de ácido úrico y a prevenir los ataques de gota; son diuréticas, ayudando a eliminar toxinas y líquidos; también son laxantes gracias a su alto contenido en fibra y potasio, lo que favorece la circulación intestinal; su consumo habitual previene la formación de cálculos renales y biliares y, además, son perfectas para quienes están a dieta porque apenas tienen calorías (su composición es agua en un 85%).
Por último, la mejor noticia es que es precisamente ahora cuando esta fruta encuentra su mejor momento para el consumo. Así, la temporada para disfrutar de este diminuto pero tentador placer abarca, más o menos, desde primeros de mayo hasta finales de julio. ¿A qué espera para darse un pequeño 'capricho culinario'?
Más información
www.cerezadeljerte.org
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