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El turrón es un alimento de gran poder energético, rico en glúcidos, grasas vegetales y proteínas.
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Con el tiempo han ido surgiendo infinidad de variedades como por ejemplo el turrón de chocolate, de café, de fresa o de naranja.
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Los grandes chefs cada la vez lo utilizan más como ingrediente para su recetas de alta cocina e, incluso, este rico manjar ha llegado a ser protagonista de curiosas jornadas gastronómicas y originales platos. Sin embargo, si hay una época del año en la que el turrón adquiere protagonismo, ésa es la Navidad.
Y es que en tan señaladas fechas nuestras mesas se llenan de estos suculentos dulces, cuya gama ha ido evolucionando desde los tradicionales ‘duro’ y ‘blando’ hasta un sinfín de variedades como el de chocolate, coco, fruta confitada, café, licores...
Un origen polémico
La historia del turrón es una dulce polémica entre catalanes y alicantinos. Según recoge Gabriel Miró en su novela Libro de Siguenza , el turrón apareció en 1703, tras una peste que asoló Barcelona. Para solucionar la grave crisis que atravesaban los reposteros de la ciudad, se convocó un concurso de dulces que pudieran aguantar un mes sin estropearse. El ganador fue el pastelero Pablo Turrons o Turró, de ahí el nombre de turrón.
Sin embargo, en contra de esta teoría, los alicantinos aportan pruebas documentales que demuestran que el turrón es un dulce elaborado a partir de los productos que ofrecen las tierras de Alicante: almendras y miel. Así, por ejemplo, en el siglo XVI, Lope de Rueda alude al turrón en algunas de sus novelas, mientras que el erudito Figueras Pacheco se refiere a él como el regalo que los municipios alicantinos hacían a sus visitantes ilustres, un signo de hospitalidad y fraternidad que llegó a suponer tal derroche que el rey Felipe II tuvo que tomar cartas en el asunto.
Pero más allá de polémicas, en lo que sí parecen coincidir todos es en su rico sabor presente en multitud de recetas como las que a continuación le proponemos.
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