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La sandía encierra multitud de secretos beneficiosos.
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En esta imagen, deliciosa receta hecha con sandía.
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¿Sabía que los egipcios y los árabes ya sabían de las excelentes propiedades de la sandía y eran grandes consumidores? Y no es de extrañar porque esta fruta, además de ser una de las más refrescantes, encierra un sinfín de saludables secretos. Para empezar, y si usted es una de esas personas que se preocupa por su figura, sepa que la sandía está indicada en dietas de adelgazamiento por su bajo aporte calórico, presencia de abundante fibra y por su poder diurético. Pero, no sufra porque su pulpa jugosa y aromática hace que comer sandía resulte todo un placer, sobre todo cuando el calor aprieta.
Sepa que, además, aporta beneficios a la piel porque contiene vitamina C y betacarotenos que tienen alto poder antioxidante. Es muy apropiada en nuestra dieta para ayudar a la prevención de ciertos tipos de cáncer y enfermedades renales.
Estamos acostumbrados a tomarla sólo como postre pero las posibilidades de la sandía son múltiples. De ella se puede aprovechar todo: con las semillas se puede preparar un té que actúa como laxante excepcional, y con la cáscara se puede hacer un puré que, aplicado como cataplasma, es bueno para la zona del hígado y la vesícula.
También se puede utilizar como ingrediente en gazpachos y sopas combinadas con pepino, así como en gelatinas y aderezos para carnes y ensaladas. Tan sólo es cuestión de imaginación y buen gusto.
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