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La oferta de congelados y precocinados cada vez es más variada y original.
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Los productos precocinados representan para el consumidor la comodidad y, al mismo tiempo, la posibilidad de comer sano.
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Usted llega a casa tras una dura jornada de trabajo. Ni siquiera ha tenido tiempo de hacer la compra y no le apetece ponerse a cocinar nada sofisticado para cenar. Abre el congelador y saca una bolsa de comida precocinada. Siete minutos en la sartén y... ¡listo! ¿Le suena esta situación?
Seguro que a muchos miles de españoles les resulta más que familiar. Los datos del último estudio de la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación) no dejan lugar a duda: sólo de enero a octubre de 2003, el consumo de alimentos preparados y precocinados congelados creció en un 11% respecto al año anterior. Ni más ni menos que 307 millones de kilos de estos productos fueron adquiridos durante ese período de tiempo en pequeños comercios y grandes superficies. Pero... ¿cómo podemos explicar este crecimiento que, al parecer, resulta imparable?
Por lo general, los ciudadanos disponen cada vez de menos tiempo libre debido a sus múltiples ocupaciones, una circunstancia que hace valorar especialmente todo aquello que aporta comodidad. Y si a eso le sumamos la amplia oferta que, tanto en ingredientes como en recetas y prestaciones, han ido consiguiendo estos productos, ya tenemos la respuesta que buscábamos.
“Para el consumidor se trata de alimentos fáciles de preparar y que, además, cuentan con la garantía de estar elaborados con ingredientes naturales y de calidad”, asegura el presidente de SEDCA, Jesús Román Martínez. Y, desde luego, parece que muchos consumidores están de acuerdo con sus palabras: según las estadísticas, cerca del 95% de la ciudadanos consideran que los congelados son productos de confianza, cada vez más originales y variados, y no exclusivamente dirigidos a personas que trabajan fuera de casa. Y si no, que se lo pregunten a todas esas familias (el 38% de los hogares españoles) en cuyas comidas o cenas están presentes los congelados más de tres veces por semana.
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