Cocina

Y esta receta... ¿cuántos quilates tiene?

El uso de oro comestible en cocina cobra cada vez más auge aportando a los platos un toque extra de glamour y de sofisticación

Su presencia en los estantes y vitrinas de las tiendas gourmet, especializadas en los más exclusivos productos gastronómicos, ha dejado de ser una ‘rara avis’. Nos referimos al oro comestible, cada vez más frecuente en este tipo de establecimientos, bien en polvo o en láminas (su formato más habitual), o bien como ingrediente de distintas preparaciones: postres, gelées de vino, etc. Sin embargo, aunque pueda parecer algo novedoso o el último capricho de multimillonarios excéntricos, lo cierto es que el uso del noble metal en cocina es antiguo; se cuenta que incluso los antiguos egipcios ya incluían partículas de oro en sus platos por sus propiedades para la salud.

Mucho más cerca en el tiempo, en los años setenta, el famoso cocinero Gualtiero Marchesi ya popularizó su utilización con su histórico risotto decorado con una fina lámina de oro comestible. Y es que, más allá del sabor (en realidad resulta bastante insípido), uno de los principales fines de este exclusivo ingrediente es precisamente el de embellecer los platos, proporcionarles un toque deslumbrante y sofisticado. ¿La parte negativa?; que no se trata de un ‘condimento’ especialmente económico. ¿La positiva?: que con tan sólo una pequeña cantidad de producto será suficiente para ‘iluminar’ cada receta haciendo de ella una verdadera ‘joya culinaria’ como éstas que a continuación le presentamos:

Risotto a la milanesa con lámina de oro

'Petit-choux' con oro

'Gelée' de vino con láminas de oro

¿Le gustaría probar alguna receta con oro o cree que únicamente es un esnobismo? PARTICIPE EN NUESTRO FORO DE COCINA






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