 |
|
Si durante el invierno endulza sus tés con miel, recuerde que en verano, el mejor edulcorante para el té frío es el almíbar.
|
|
Cuenta la leyenda que hace miles de años, allá por el 2700 a.C, se encontraba el emperador chino Shen Yung descansando bajo un árbol de té silvestre con su taza de agua entre las manos (agua que acostumbraba a hervir previamente como medida de precaución). Fue entonces cuando una brisa transportó a su taza unas hojas accidentalmente. El emperador probó esa nueva infusión, notando posteriormente una agradable sensación de bienestar.
Ése fue, según la creencia popular, el primer té de la historia. Sin embargo, tuvieron que pasar muchísimos siglos para que esta deliciosa bebida viera la luz en su ‘versión fría’. La historia no es menos curiosa; al parecer, ocurrió en 1904 cuando Richard Blechynden, un empresario británico muy aficionado al té, quiso dar a conocer esta bebida entre los ciudadanos norteamericanos durante una feria en Louisiana. Pero el calor sofocante de aquellos días hizo que la multitud ignorara totalmente su caseta, de modo que, desesperado, Blechynden probó a llenar vasos altos con cubitos de hielo y verter el té caliente en ellos. La respuesta fue inmediata, haciendo de su ‘invento’ la bebida favorita de aquella feria.
Y es que pocas cosas resultan tan refrescantes para el paladar cuando las altas temperaturas acompañan como un delicioso vaso de té con hielo, especialmente hoy en día, cuando las variedades a nuestro alcance son casi infinitas.
ALGUNOS CONSEJOS PARA SU PREPARACIÓN:
Además de añadir hielo al té caliente, otra opción consiste en poner 2 cucharaditas (unos 10 gr) de hojas de té sueltas por taza (250 ml) en un recipiente de gran tamaño. Se deja en la nevera durante toda la noche, se cuela después y se añaden los cubitos de hielo.
Los cubitos pueden ser, en lugar de agua, de té (elaborados previamente en el congelador). Además, puede añadir azúcar, hojas de hierbabuena, zumo de limón, etc, en función de sus gustos.
Recuerde que si normalmente usa la miel para endulzar sus tés calientes, el mejor edulcorante para el té frío es el almíbar.
Y si en lugar de prepararlo en casa prefiere disfrutar de su sabor en un salón de té, son muchos los establecimientos que ofrecen una carta repleta de opciones. ¿Un ejemplo?: el madrileño ‘Gran Hotel Conde Duque’, que durante las tardes de verano y hasta el 15 de septiembre propone a sus clientes tés fríos tan sugerentes como el té de frutas del bosque; el té de coco verde; el té de maracuyá con naranja o el té verde de lima japonesa, además de las dos opciones sin azúcar: el té verde de menta y el té negro de melocotón. (Más información: www.hotelcondeduque.es).
Y usted, ¿es 'habitual' de los salones de té?, ¿cuál es su bebida favorita para los días de verano? PARTICIPE EN NUESTRO FORO DE COCINA
|