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Si el agua del grifo tiene un sabor fuerte, es mejor utilizar agua filtrada o de botella para la preparación del té.
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Decir que la preparación de una buena taza de té requiere todo un ritual no es ningún secreto. Y es que una mala utilización y elección de los ingredientes puede arruinar las mejores y más delicadas hojas de esta milenaria planta. Si es amante del té y no quiere que esto le ocurra, estos son los consejos que la popular firma Tea Shop (especialista en el mundo del té desde hace décadas) le propone:
El agua es el factor que determina el aroma y sabor del té. Use siempre agua mineral natural.
Si el agua del grifo tiene un sabor fuerte es preferible usar agua de botella o filtrada para que no modifique el sabor de la infusión.
El agua del grifo blanda (con poco calcio) potenciará menos el ácido tánico del té y la infusión será más suave.
Caliente el agua con un método lento (progresivo) y no la haga hervir ya que perderá el oxígeno y dará como resultado una infusión más sosa. (Si quiere constatarlo, pruebe el agua tibia después de haberla hervido y ¡verá cómo ha cambiado su sabor!).
Consuma tés que no hayan superado los 6 meses de envasado pues pueden haber perdido todo el aroma y la fragancia inicial.
Si le gusta el té con leche, tenga en cuenta que, generalmente, los que mejor combinan con ésta son los tés negros.
A la hora de elegirlo tenga en cuenta que las hojas deben tener un color brillante, ha de ser aromático y no estar húmedo. Si rompemos una hoja y se parte en polvo significa que el té es viejo.
Para conservarlo, métalo en botes de materiales no porosos (metal o porcelana) y opacos que cierren bien. Mantenerlo a temperatura ambiente constante y alejarlo de olores muy fuertes.
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