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Este hombre, de gesto amable y sonrisa franca, es posiblemente una de las personas que más saben de vino. Y eso se nota, porque cuando habla de él lo hace como si de un amigo íntimo se tratara. Fernando conoce el vino a fondo, sabe de su rudeza o de su redondez, de su elegancia o de su frescor, cuándo se muestra expresivo o, por el contrario, huraño. Para él catar un vino es como entablar una conversación de la que se van disfrutando sus diferentes momentos. Aunque es biólogo de carrera, se inició en la enología gracias al consejo de un buen amigo, que le recomendó hacer un master en enología y viticultura. Miembro fundador de la UEC (Unión Española de Catadores), en 1985, actualmente, es vicepresidente segundo y se encarga del área de cursos y formación. Ha colaborado en diversas revistas especializadas, pero su última aventura ha sido fundar una web de comercio electrónico (TodoVino.com) junto a Custodio López Zamarra, sumiller del restaurante Zalacaín, y Jose Luis Casado, antiguo responsable de vinos y director del departamento de guías del Grupo Gourmets. Juntos han editado La guía, una publicación que recoge 601 vinos españoles “absolutamente recomendables para regalar a un familiar o amigo”, según afirma el propio Fernando.
Cómo iniciarse en la enología
”Además de leer e informarse, es importante hacer un curso de cata, porque, de igual manera que para leer un libro se necesita vocabulario, la enología tiene su propio lenguaje. Existen varios niveles, pues el catador se va haciendo a medida que va probando vinos. En un nivel básico, se ponen las bases de lo que la persona quiere buscar en un vino, no sólo se trata de criticar, sino también de adquirir un mayor conocimiento sobre lo que se prueba para poder disfrutar.”
”Este aprendizaje permitirá, a la hora de beber un vino, captar la expresividad del color, su complejidad aromática, cómo van cambiando los aromas desde que se sirve en la copa hasta que lleva ya un rato en la mesa. De igual modo, también facilitará percibir en boca su potencia, su elegancia, su carnosidad o su frescor, es decir, aquellas cualidades que nos han hecho pedir ese vino.”
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