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Los tomates asados también resultan una guarnición perfecta.
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Con respecto a los tomates, la mejor manera de hacerlos como guarnición es asándolos en el horno con un poco de aceite de oliva, pan rallado y perejil. Sin embargo, las cebollitas ofrecen múltiples posibilidades: glaseadas, caramelizadas, asadas o incluso crudas y en rodajas, están buenísimas.
Por otro lado, el servicio de las guarniciones también debe cuidarse. Se recomienda que las guarniciones se sirvan en recipientes que formen parte de la vajilla que estamos utilizando; pero si no es posible se puede optar por una bonita fuente de cristal, que siempre queda muy elegante. Las salsas se deben colocar a la derecha del plato y los acompañantes sólidos a la izquierda.
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