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Frío, caliente o mixto, lo importante es ofrecer un menú variado a nuestros invitados.
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En la mesa principal se colocarán las bandejas y fuentes, mientras que las bebidas irán en una mesa adicional.
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En principio la cena sólo iba a ser para cinco. Y todo estaba controlado hasta que empezaron a apuntarse, uno tras otro y de forma inesperada, la prima de su cuñado, las amigas de su hermana, tres compañeros de trabajo... Usted está a punto de perder los nervios porque no le quedan ni dos días para organizarse pero, como dirían los ingleses, ¡no problem! Deje a un lado los agobios y céntrese en la solución más práctica para estos casos: montar un bufé.
Bien es cierto que su preparación le mantendrá un poco más liado durante las horas previas. Sin embargo, el anfitrión o anfitriona podrá posteriormente despreocuparse del servicio de cada plato y, además, al terminar ‘la fiesta’, tardará mucho menos tiempo en recoger y dejar su casa como si nada hubiera pasado.
Consejos a tener en cuenta
- La mesa con las bandejas y fuentes ocupará el centro o un ángulo del salón, y hay que intentar tener cuidado de que el mantel llegue hasta el suelo.
- En un extremo de la mesa se colocará, de forma accesible para el comensal, todo lo que pueda necesitar para servirse: platos de distintos tamaños, cubiertos de acuerdo a los alimentos presentados, servilletas, vasos... No obstante, el servicio puede estar también en una mesa contigua, al igual que las bebidas.
- Tampoco viene mal una mesa adicional (alejada del bufé), para que los invitados puedan ir dejando los platos, copas, etcétera, que ya hayan utilizado.
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