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Cuélelo por el chino y vuelva a ponerlo sobre el fuego hasta que quede reducido a un tercio de su volumen.
Eche en el recipiente donde esté la sangre una cucharada de esta salsa. Remueva con las varillas. Vuelva a repetir esta operación dos veces más y luego vierta la sangre en el recipiente de la salsa, cuélelo a fuego muy suave sin que hierva, ya que si no la sangre se coagularía. Cuando la salsa haya espesado, pásela por el chino y resérvela.
Prepare el jabalí. Ponga en una sartén un poco de aceite y fría en él los filetes, salpiméntelos cuando ya hayan tomado color. Deje que reposen unos minutos. Acompáñelos con la salsa. |
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