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Clásico entre los clásicos cuando de ‘tapear’ se trata (costumbre que, si cabe, se hace más habitual ahora que el calor aprieta y que las terrazas y chiringuitos playeros inundan el país), los calamares cuentan no sólo con un sabor delicioso sino con diversas propiedades saludables para el organismo: son ricos en proteínas y minerales (como el hierro, el fósforo o el yodo), y su bajo contenido en calorías (62 por cada 100 gramos) hace que, según cómo se cocinen, se convierta en un pescado muy apto para personas obesas, diabéticas e hipertensas. Esto, sin olvidar, sus grandes posibilidades culinarias: desde los clásicos calamares ‘a la romana’, en bocadillo o ‘en su tinta’ hasta otras preparaciones menos tradicionales. Estos son algunos ejemplos:
ALGUNOS CONSEJOS PARA SU COMPRA Y PREPARACIÓN:
Si los quiere comprar frescos compruebe siempre que la piel es suave y brillante, y la carne tiene una consistencia firme. Ante la pérdida de turgencia de la misma, la rotura del cuerpo y los tentáculos o el mínimo olor extraño, es preferible decantarse por otro pescado.
Si quiere conseguir unos calamares más blandos, pruebe a cocerlos unos minutos en agua salada, en la que habrá puesto a flotar un corcho y escurrirlos luego bien antes de pasar a freírlos o a prepararlos como prefiera.
Para que su rebozado quede más ligero y hueco añada una cucharadita de levadura.
¿Cómo prefiere usted los calamares?, ¿en su tinta o rebozados?. PARTICIPE EN NUESTRO FORO DE COCINA
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