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Se trata de la variedad de seta más cultivada en el mundo, lo que hace que podamos encontrarlo en los mercados en cualquier estación. Sin embargo son los champiñones silvestres (ésos que aprovechan el otoño para crecer salvajes en los frondosos bosques) los que tienen más sabor. Ya sean estos últimos o los cultivados artificialmente, una de las características de este ‘rey’ de las setas es su gran versatilidad en cocina: asados, a la parrilla o salteados (preparaciones perfectas para quienes desean cuidar la línea, ya que el champiñón aporta tan sólo 20 calorías por cada 100 gramos de producto), en tortilla, como guarnición, guisados, rellenos, en ensalada, en forma de crema... A continuación le presentamos algunos ejemplos:
Algunos consejos
-Elija los champiñones de color uniforme, sin manchas. -Si la cabeza o sombrerete se separa del pie significa que no son de buena calidad. -Consérvelos unos días en frío, en un lugar bien aireado. -Resultan aptos para la congelación. -Para comer en crudo, por ejemplo en una ensalada, deben ser muy blancos, pequeños y tiernos. -Para evitar que ennegrezcan puede añadirles unas gotitas de limón.
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