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Su alto aporte calórico (unas 350 calorías por cada 100 gramos de producto) hace que en muchas ocasiones el coco quede descartado de la dieta, especialmente entre quienes deben o quieren conservar la línea. Sin embargo, consumido con moderación, este fruto tropical cuenta con propiedades beneficiosas para el organismo: es rico en sales minerales, en vitamina E y, además, contiene mucha fibra (perfecta para ayudar a mejorar el tránsito intestinal).
Pero más allá de su composición nutritiva, si por algo destaca el coco (cultivado sobre todo en Centroamérica, el Caribe y África tropical) es por el rico y delicado sabor de su pulpa blanca, disponible en los mercados durante todo el año. Una delicia que se puede encontrar tanto entera como rallada y que forma parte de un gran abanico de recetas, sobre todo dulces pero también saladas (aporta un toque muy exótico y refrescante a platos como ensaladas, estofados de ave, carnes rojas...). Estos son sólo algunos ejemplos de su gran versatilidad en cocina:
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