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Huevos, harina y azúcar. Podemos decir que éstos son ‘los básicos’ para preparar un bizcocho. Y a partir de ahí... toda la imaginación que uno le quiera echar. Y es que pocos dulces ofrecen tantas posibilidades en cocina: de frutas, de chocolate, de frutos secos, ‘borrachos’, empapados en almíbar, con miel, con mermelada... Sólo depende del gusto personal de cada cocinero. A continuación le proponemos, a modo de ejemplo, ocho versiones distintas para sorprender a sus invitados a la hora del postre, del desayuno o de la merienda con un sabroso bizcocho casero.
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