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Es rica en proteínas y en minerales como el potasio o el fósforo, resulta muy fácil de digerir y, además, su aporte calórico es relativamente bajo (83 calorías por cada 100 gramos), lo que supone una excelente noticia para quienes desean cuidar la línea. Así, la dorada se convierte, en función de cómo se cocine, en alimento protagonista de un buen número de dietas de adelgazamiento. Pero más allá de sus propiedades para la salud, este pescado (ahora de plena temporada) destacada por su exquisito y delicado sabor, muy apreciado por lo consumidores.
Algunos consejos
-A la hora de comprarla reconocerá su calidad por su olor agradable a mar, el brillo metálico de su piel, la consistencia firme y elástica de su carne, las escamas adheridas, los ojos claros y brillantes y las branquias húmedas y rojas. -La dorada tiene tendencia a secarse, por eso es conveniente ponerla antes de meterla en el horno a marinar al menos media hora en aceite y limón. -Si va a guardarla en la nevera, resulta eficaz untarla con aceite y envolverla en filme transparente, ya que así el aceite formará una película protectora y evitará que se seque. -Al horno, rebozada, asada, a la plancha, a la sal... este pescado cuenta con múltiples posibilidades culinarias. A continuación le proponemos algunas a modo de ejemplo:
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