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Las frambuesas son el ingrediente principal de un buen número de recetas de repostería como la apetitosa tarta que vemos en la imagen.
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Aporta al organismo una cantidad importante de fibra (por lo que ayuda a regular el tránsito intestinal), de vitamina C y de minerales como el potasio, el magnesio o el calcio. Pero más allá de sus saludables propiedades nutritivas, la frambuesa (ahora en uno de sus mejores momentos) destaca por su exquisito y aromático sabor agridulce, ideal para las recetas de repostería.
Y es que estas ‘fresas del bosque’, cuyo cultivo en la península se produce sobre todo en Huelva, Asturias, Cáceres y el maresme barcelonés, se pueden degustar en su estado natural pero también resultan perfectas para los más diversos pasteles, tartas, helados, mermeladas y compotas, incluso zumos. (Por ejemplo, el zumo de frambuesa es muy apreciado en los países del norte de Europa como bebida refrescante).
A tener en cuenta
-A la hora de comprarlas, elija aquellas de pulpa consistente y coloración brillante e intensa. Los frutos deben estar duros y frescos al tacto.
-Tenga en cuenta que las frambuesas son sumamente delicadas y perecederas (el calor o el contacto de unas con otras hace que se deterioren rápidamente). Por ello es importante guardarlas sin lavar en el frigorífico en un recipiente hermético y en una sola capa, es decir, no amontonadas unas con otras.
-Recuerde que, además de en repostería, las frambuesas pueden ser buenas ‘compañeras’ de determinados platos salados. Así, por ejemplo, su sabor pega a la perfección con las recetas de caza.
-Y para quienes desean o deben cuidar la línea, una buena noticia: 100 gramos de frambuesas ‘frescas’ tan sólo aportan 39 calorías.
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