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Hay que desechar la idea de que la sopa es únicamente agua con algunos tropezones nadando en ella.
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Es muy importante disponer de un buen colador para que no queden grumos ni hebras.
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Existen cremas a base de los más variados ingredientes, entre ellos, calabaza, alcachofas, espinacas, calabacín o una rica crema de champiñones como la que vemos en la imagen.
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Surgieron hace miles de años, cuando los seres humanos descubrieron que, si cocían en agua determinados alimentos, estos pasaban de estar duros y correosos a tener una textura más blanda y agradable al paladar, por no hablar del sabroso caldo que quedaba. Así se obtenía un mejor aprovechamiento de las piezas cazadas, cuando esto ocurría, o en caso de que el hambre realmente fuera acuciante, se podía preparar una «sopa boba» con la que engañar al hambre hasta mejor ocasión.
La diferencia entre una crema y una sopa consiste, sobre todo, en el espesor de ambas, siendo la crema más consistente debido a que se le suelen adicionar verduras, mariscos o carnes trituradas, con algún tropezón añadido.
No obstante, esto no quiere decir que una sopa sea sólo agua con algunos ingredientes nadando en ella: debemos elaborar, en primer lugar, una base compuesta por caldo, mejor que agua, y otros ingredientes, que podremos sofreír previamente en el mismo puchero para que cedan buena parte de sus aromas al condumio. Algunas sopas pueden ser trituradas, aunque ésta no es su característica definitoria. Además, hay que tener en cuenta que la sopa debería llevar algunos productos destinados casi exclusivamente a darle sabor, mientras que si queremos mantener la textura y sabor de otros (unos dados de rape, unos taquitos de jamón), debemos incorporarlos en el último momento.
La base de la crema es patata o arroz (destinados a darle espesor), además de cebolla y puerro pochados, habitualmente incorporando caldo más tarde y lácteos grasos destinados a darle una textura más suave: la nata líquida o incluso leche, queso, mantequilla y yema de huevo son ingredientes que pueden entrar en la composición de una crema. Será fundamental disponer de un buen colador, preferiblemente un chino, para que no nos queden hebras procedentes de las verduras, ni restos de fibras, huesos o espinas.
Trucos
-Para darle un sabor original, podemos hacer un refrito de ajos y guindilla e incorporarlo sobre la sopa o la crema en el último momento. -Si la crema lleva algún elemento verde, no debemos cocer mucho, para mantener así el color, o bien añadir un pellizco de bicarbonato, con la desventaja de que éste hará desaparecer buena parte de las vitaminas.
Variantes
Las sopas se pueden hacer no sólo con fideos, sino también con arroz, macarrones, con legumbre...
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