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La
celebración de la boda tuvo lugar bajo una preciosa carpa instalada
en el jardín de la casa de Juan Villalonga en Los Ángeles. Diez
mil rosas blancas y seis mil hortensias, además de numerosos
velones introducidos en artísticos candiles, realzaban la suprema
decoración. Desde lo alto de la carpa se proyectaban tres haces
de luz sobre cada una de las dieciséis mesas sobre las que se
había colocado un bonito centro floral de rosas, dos candelabros
de plata, dos de cristal y 20 pequeñas velas.
El exquisito menú nupcial fue servido por el prestigioso restaurante
Spago de Los Ángeles, y el banquete se culminó cuando los novios
cortaron la tarta nupcial, hecha fundamentalmente con chocolate
como era su deseo. Tras la tarta llegó el brindis, momento en
el que Juan Villalonga se levantó y brindó: "Por nuestros
amigos, por la amistad y las buenas personas, por la salud y
los buenos sentimientos, sobre todo el sentimiento del amor,
y por Adriana, mi compañera y mi mejor amiga". Entonces
la pareja abrió el baile bajo los sones de la canción "The power
of love" (el poder del amor) de Celine Dion y poco después todos
los invitados se animaron a seguirles y bailar bajo la preciosa
carpa mientras tocaba una orquesta de cuerda. |
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