Victoria Beckham fue dispuesta a no pasar desapercibida en su gran noche, la entrega de la cuarta edición de los premios Glamour en Londres. No tenemos claro si Victoria acertó o no con su estilismo, de lo que no hay duda es de que dejó a todos sin palabras.
No era para menos, ella fue la gran ganadora de la noche con dos premios, Mujer del año y Empresaria destacada por sus líneas de moda (vaqueros y gafas de sol), perfumes y haber logrado batir récord de ventas en navidades con su libro That Extra Half Inch. Y sabiendo que era la triunfadora, Victoria regaló un look inolvidable. La mujer de David Beckham llevaba un corsé de Roberto Cavalli y debajo de él asomaba su ropa interior. Las medias eran con la costura marcada en negra y los zapatos de plataforma y tacón de aguja. Un bolero blanco y guantes de cuero al estilo de los que lleva Karl Lagerfeld completaban su original y extravagante atuendo que algunos tabloides británicos han comparado con las puestas en escena burlesque de Dita von Teese, ex mujer de Marilyn Manson, y artista especializada en streaptease. Tras recibir los galardones, Victoria explicó los inconvenientes que no estaban a la vista de su vestuario: El corsé esconde todo en su sitio, aunque cuando me monté en el taxi y me senté una de las barillas se rompió”. Ni siquiera Sienna Miller, icono de moda donde las haya, fue capaz de hacer sombra a Victoria como gran atracción.
Su marido, David Beckham, no pudo acompañarla así que Victoria se hizo rodear del resto de su familia. Estuvieron sus padres, Tony y Jackie Adams, su hermana, Louise, su suegra, Sandra, y su cuñada, Joanne Beckham. Victoria voló a Londres desde Los Ángeles donde ultima la llegada de su familia que se mudará a California en cuanto David termine la temporada con el Real Madrid.
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