Días después de manifestarse contra la tala de árboles frente a su museo, Carmen Cervera posa en su despacho del Thyssen junto a un retrato de su marido
"No creo que me vuelva a enamorar y estoy convencida de que no volveré a casarme", confiesa la baronesa Thyssen
17 MAYO 2006
Pasada la resaca de la manifestación
que, junto a miles de madrileños,
protagonizó hace días en
defensa de los árboles del paseo del
Prado y que, como primera consecuencia,
ha traído la decisión del alcalde
de Madrid de dar seis meses
de plazo para presentar alegaciones
al proyecto del Ayuntamiento para
remodelar la citada zona, la baronesa
Thyssen, a quien algunos han empezado
a llamar «la baronesa verde
», nos ha recibido en el museo
Thyssen-Bornemisza, y nos ha dicho:
-Quiero darle las gracias al señor
Ruiz-Gallardón por el plazo que ha
dado, lo que supone escuchar y dar
la posibilidad de reestudiar el citado
proyecto, dejando muy claro que, en
primer lugar, no se trató en ningún
momento de una guerra mía contra
el alcalde, entre otras cosas, porque
el proyecto no es cosa suya, ya que lo
ha heredado del anterior Consistorio,
y en segundo lugar, porque yo
no voy contra nadie, sino a favor de...
hacer las cosas bien y salvar los árboles.
—¿Cuál cree usted que sería la
mejor solución para remodelar el citado
paseo?
Creo que se deberían dejar las
ocho vías que hay en el centro, y
en cada uno de los laterales, una
sola línea de tráfico —una vía de
carga y descarga, sin permitir aparcar—
para que los autocares que visitan
el Thyssen-Bornemisza o, en la pared opuesta, el museo Naval,
puedan dejar a los grupos en la
puerta.
—Dicen que ustedes no presentaron
alegaciones en el plazo establecido.
El Patronato expuso las cosas de
palabra en tres ocasiones y fuimos
cuatro veces a la Gerencia de Urbanismo.
Creímos que bastaba con eso;
yo me reuní en dos ocasiones con
Siza, el autor del proyecto... Ahora,
gracias al plazo dado por Gallardón,
haremos formalmente las alegaciones.
Hoy en día, se están protegiendo
con jardines y zonas peatonales
todos los museos del mundo: no es
lógico, por tanto, que al Thyssen le
planten delante una autopista. Todos
los expertos coinciden en que si
a un museo se le pone el tráfico delante
y, encima, se talan los árboles
que lo protegen de la polución, sus
cuadros —y en el Thyssen-Bornemisza
hay obras del siglo XIV— terminan
deteriorándose irreversiblemente.
Al margen de la polémica, conversamos con la Baronesa sobre su vida y trabajo.