'Creo que he sido una mujer muy adelantada a los tiempos en los que yo era joven'
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'Las separaciones son terribles todas. Quizá esta última, la de Francisco y Eugenia, la que más..., porque a Francisco le quiero muchísimo'
7 DICIEMBRE 2005
La excelentísima e ilustrísima señora duquesa de Alba es una de
las personas que más admiro. Madre y abuela, es una mujer inteligente,
sensible, culta, sencilla, educada, amable, cultivadora de amistades y
fiel a ellas...En fin, española de mantilla en sus momentos; de bulerías y
defensora de las etnias, en otros. Esta señora es grande de España,
una persona con un estilo especial en todas sus manifestaciones. Es moderna, pero no viaja en avión, y es a la vez una romántica y una mujer de rompe y rasga. Doy gracias a la vida por conocerla, respetarla y, ante
todo, quererla. Llegar a Liria otra vez, como tantas otras veces, es siempre diferente.
Recuerdo la primera vez que vine: éramos mi hermana y yo muy jóvenes, jovencísimas; tendríamos unos trece o catorce años. Jacobo, que entonces pintaba, era nuestro amigo, y más de una tarde pasábamos por los
mismos pasillos que ahora lo hago para ir arriba a su estudio, que era
también el lugar de reunión y de oír música.
Otras veces vine en Navidades para ver a Cayetana. Y estuve el día más triste: en la capilla ardiente de don Jesús, último duque de Alba. Hoy soy recibida en un saloncito muy vivido en la planta baja, a la derecha de la entrada, por el mencionado pasillo abarrotado de cuadros y obras de arte.
¡Está guapa Cayetana esta mañana! A la hora en punto que quedamos aparece nuestra duquesa
con una bonita falda en gasa estampada en burdeos y un jersey claro
con unas flores a juego. Cayetana es muy activa, tiene una agenda llena
de compromisos, es una persona valiente como el día. Acogedora. Inmediatamente se presta con toda cordialidad a lo que pidamos. Nos ofrece algo de tomar, demostrando ser todo lo que es: una señora.
Nos hacen unas fotos juntas y nos dejan allí, en ese saloncito lleno de
pequeñas colecciones: dedales de porcelana, pequeños frascos...En la
mesa, fotos de sus nietos mayores, de ella vestida de amazona en la Feria
de Sevilla, con sombrero de ala ancha, y también una de mi sobrino
Francisco, su querido yerno, de luces y sonriente en una plaza de toros.
—¿Se considera una mujer de su tiempo, moderna o tradicional?
Creo que he sido una mujer muy adelantada respecto a los tiempos en los que yo era joven. Me eduqué mucho fuera, en Francia y en Inglaterra.
—¿Era buena estudiante?
Yo era un poco bohemia y estudiaba porque había que estudiar. A
mí me gustaba el arte en general: la pintura, la música, la lectura...Todo
lo que sea arte. También me gustaban los deportes, me gustaba el caballo, el esquí de nieve y el tenis. Y también la Historia y la literatura. La aritmética y todo eso no me gustaba nada.
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