En la imagen, Elena Cué, que actualmente se encuentra embarazada de cuatro meses, en la fiesta de despedida de solteros de Ana Aznar y Alejandro Agag
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Alberto Cortina y su joven esposa, con la que se casó en junio de 1999, tras obtener la nulidad eclesiástica de su matrimonio con Alicia Koplowitz y el divorcio civil de Marta Chávarri
4 OCTUBRE 2005
Fue un año después cuando conoció a Elena, entonces una joven de veinticuatro años, estudiante de Económicas y experta tiradora de pichón. La primera vez que se vio a Elena con Alberto fue en 1998, tras haber sido fotografiados ya juntos un año antes en Sainz-Tropez, durante unas vacaciones de verano. El empresario y la joven se tomaron desde un principio muy en serio su relación, que contaba con el beneplácito de los padres de la joven. Meses después, la Iglesia decretó la nulidad del matrimonio de Alicia Koplowitz y Alberto Cortina, y el empresario obtuvo el divorcio de Marta Chávarri, lo que le abría las puertas para contraer matrimonio canónico con la joven. Así fue en junio de 1999. La boda se celebró a puerta cerrada en la finca de Cortina «Las Cuevas», en Toledo.
Referente de elegancia
Por aquel entonces, Elena ya se había convertido en una de las jóvenes más bellas y discretas de la sociedad española. Hoy ocupa los primeros puestos en todas las listas de elegancia. Pese a su notoriedad, a la joven economista no le gusta el protagonismo, por lo que aparece en público en contadas ocasiones. Y en cada una de ellas, deslumbra por su atractivo. Al mismo tiempo, cada acto al que asiste se convierte en una lección de buen gusto, ya sea en una boda, una fiesta, una cena con amigos o en la práctica de su deporte favorito (que es el tiro de pichón, especialidad en la que se proclamó campeona de España). Y siempre luciendo las últimas tendencias del momento en su indumentaria. Por lo general, a Elena le gustan los vestidos cortos de vivos colores que resaltan su bronceado. Para la noche, suele apostar por el negro, los escotes triangulares y las faldas con un poco de vuelo; mientras que durante el día, prefiere llevar pantalones y trajes de chaqueta que estilizan su figura.
En el cuarto mes de embarazo
Ahora, evidentemente, tendrá que cambiar sus preferencias por vestidos mucho más amplios y blusones acordes con su estado. Es ahora, en el cuarto mes de embarazo, cuando la pareja podría —si así lo quisiera— saber el sexo del bebé, que a buen seguro desean que sea una niña, teniendo en cuenta que el empresario ya tiene tres varones. En este cuarto mes también Elena ha superado los meses más molestos para toda embarazada, con los mareos y náuseas propios de su estado, que suelen remitir al tercer mes.