Primer plano de Belén Ordóñez, la hermana de la ya fallecida Carmen Ordóñez.
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En esta imagen, Belén Ordóñez abandona el barco tras llegar a Marruecos.
19 AGOSTO 2004
Días antes de cumplirse el primer mes tras la
muerte de Carmen Ordóñez, que falleció el
pasado 23 de julio, su hermana, Belén, ha tomado,
de alguna manera, las riendas de la familia
con el fin de resolver algunos asuntos y temas
que la desaparecida hija de Antonio Ordóñez
dejó de solucionar a causa de su inesperada
muerte.
En este sentido, y aprovechando el largo puente
de la Asunción, Belén Ordóñez se desplazó a
la localidad gaditana de Algeciras, donde tomó
un ferry para dirigirse a Tánger, ciudad —al
igual que Marrakech— en la que tantas veces estuvo
con su hermana. En esta ocasión, el viaje de
Belén tenía un único fin: recoger y organizar las pertenencias que Carmen Ordóñez había dejado
en la casa que tenía alquilada en la citada ciudad.
De luto riguroso y cubriendo sus ojos con unas
gafas oscuras, Belén pasó todo el viaje como abstraída,
mirando el horizonte, pensando y recordando.
«Me estoy apoyando en los cuatro hijos que
me han quedado (los tres de Carmen y mi hija) y
en mi nieta, que son cinco. Ellos me llaman, me
preguntan y, a la vez, me animan. Mi hermana
me ha dejado una gran responsabilidad», manifestó
Belén.
En otro orden de cosas, cabe resaltar que a pesar
de todo lo dicho, que ha sido mucho, y más
allá de tantas especulaciones, aún no se conoce
de forma oficial el resultado de la autopsia que
aclarará la causa última de la muerte de Carmen.
Y, en todo caso, sólo se hará publico tal resultado
si los hijos de la finada lo autorizan.