Julián López, padre de El Juli, con gesto de preocupación una vez que su hijo ya había sido trasladado a la Clínica de la Fraternidad
La hermana del torero, Manoli, acompañó a su hermano al hospital donde se recupera de la cogida
El torero soñaba con triunfar en Las Ventas durante la Feria de San Isidro
6 JUNIO 2001
‘Veía abierta la puerta grande’, se lamentó Julián López cuando todavía se encontraba sobre la mesa de operaciones de la enfermería de la plaza de las Ventas. El director del equipo médico que le operó, García Padrós, aseguró tras la intervención que el joven torero se encontraba peor anímicamente que físicamente, a pesar de que la herida que tiene en la cara anterior del muslo izquierdo fue de 20 centímetros y tiene contusiones en el tórax y la cabeza.
Julián López ha pasado la noche incómodo y con fuertes dolores en la pierna. La cogida no ha afectado a ninguna arteria importante pero el desgarro muscular ha sido muy fuerte. Todavía no se ha podido definir el número de días que permanecerá ingresado en la Clínica de la Fraternidad aunque ayer, el cirujano García Padrós hablaba de que iban a pasar cinco o seis días hasta que pudiera volver a caminar.
Fuera de peligro
Tras la operación de urgencia en Las Ventas, el Juli fue trasladado en ambulancia a la Clínica de la Fraternidad donde tiene que permanecer 48 horas en observación para asegurarse de que no sufre más complicaciones. Hasta allí llegaron también su padre Julián López, su hermana Manoli y su hermano Ignacio López que fue quien se encargó de informar de que la cogida no había sido tan grave como se preveía mientras el equipo médico del doctor García Padrós continuaba la intervención en la enfermería de Las Ventas.
Una cogida fuerte y limpia
La cornada que recibió el Juli en la décimocuarta corrida de toros de la Feria de San Isidro resultó ser menos grave de lo que parecía en un principio. La espectacular cogida sorprendió a los presentes en las Ventas en el tercer toro de la tarde y aunque el diestro cayó desmayado durante unos instantes sobre la arena, el cirujano Máximo García Padrós, aseguró que la empitonada que recibió sobre el muslo izquierdo había sido fuerte pero limpia. La corrida de toros de ayer estaba presidida por la Infanta Elena, gran aficionada, y junto a ella se encontraba el duque de Lugo. Fue precisamente Jaime de Marichalar quien se trasladó a la enfermería de la plaza en cuanto se produjo la cogida.
El duque de Lugo esperó junto a los familiares del diestro hasta que se conoció el alcance de la cornada y, una vez que se aseguró de que se encontraba fuera de peligro, fue a informar a su esposa del estado de Julián López.