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30 MARZO 2001
Isabel Pantoja se recupera en su finca gaditana Cantora de la grave enfermedad que le obligó a permanecer ingresada varios días en la clínica de la Luz de Madrid. Según palabras de la propia artista a ¡HOLA!: “Me pasé de trabajo. No me di cuenta de que iba quemando mi fuerza y no la reponía al mismo tiempo y llegó un momento en que me faltaron vitaminas, el potasio, y me quebré, y estuve a la puerta del coma diabético, que no llegó a darme, pero que si continúo cantando, dándolo todo como siempre hago, un día más en el Calderón me muero. Me estaba muriendo a chorros y yo sin saberlo”.
Una mujer activa e inquieta
Ahora el susto ha pasado y, a pesar de que los médicos que la atendieron le recomendaron reposo, Isabel Pantoja, que es una mujer muy inquieta y activa, compagina su descanso con otras obligaciones. La popular tonadillera tuvo que dejar sus actuaciones en el teatro Calderón de Madrid, en el que estaba cosechando grandes éxitos con su espectáculo A tu vera y anuló todas las actuaciones que tenía contratadas hasta junio, pero su convalecencia no le ha impedido viajar a Fuengirola junto a Diego Gómez, el hombre que comparte su vida desde hace 16 meses.
Un restaurante llamado Cantora
La pareja se desplazó hasta la localidad malagueña para supervisar las obras del restaurante que inaugurará la cantante, que ofrecerá platos típicos de toda la geografía andaluza y recetas propias de su familia.
El establecimiento se llamará como la finca de la artista, Cantora;
Las obras van rápido, pero a Isabel le gustaría abrir el restaurante en fechas próximas a la Semana Santa, lo que podría haber motivado su salida de la finca y su visita al lugar.
Enamorada de Diego Gómez
Diego Gómez, que se ha convertido en un gran apoyo para Isabel, se mostró, como siempre, galante y atento. El ex jugador de baloncesto y empresario no se alejó ni un momento de la cantante a la que rodeó con sus brazos en un profundo gesto de cariño.
En la entrevista que publica la revista ¡HOLA! esta semana, Isabel Pantoja ha reconocido estar enamorada de Diego. Un amor que ya dura 16 meses y que se ha forjado poco a poco, tacita a tacita, un amor que ha vuelto a llenar de luz y felicidad su vida:: “Quiera Dios que nos dure mucho. Lo mejor es que ésta no es su profesión, él tiene su trabajo, su oficio, que es distinto al mío, y yo respeto el suyo y me acompaña y me siento feliz junto a él, me apoya, sé lo que es un sentimiento como éste”.
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