|
18 ENERO 2001
Hace apenas medio año que dio el sí quiero a su novio de toda la vida, Joan Vehils. Desde aquel día, Arantxa Sánchez Vicario ha vuelto a volcarse de nuevo en el tenis, el deporte que le ha dado tantas alegrías. Desde que regresara de disputar los Juegos Olímpicos de Sydney, la simpática tenista catalana ha vuelto a sumergirse en los entrenamientos para preparar las próximas competiciones.
—El pasado dieciocho de diciembre celebraste tu cumpleaños. ¿Para ti la edad es importante?
—Hay gente que lo lleva mejor que otra, yo no tengo ningún problema en decir la edad que tengo. Cumplí veintinueve. Este año cumpliré treinta, pero no tengo ningún problema. Creo que estar bien contigo mismo es lo más importante.
—¿Cómo ves todos los años de tu carrera que has pasado para llegar hasta donde estás?
—Muy satisfecha, porque ha sido un camino largo y bastante duro y sigo estando entre las mejores. Lo más importante es que las metas que me he propuesto siempre las he conseguido y ahora puedo disfrutar más, porque no tengo tanta presión, la tienen las más jóvenes. Lo más bonito es mantenerse ahí durante tanto tiempo y seguir dando guerra.
’He tenido que renunciar a muchas cosas’
—¿Qué te ayuda a aguantar un ritmo de vida tan duro?
—El tenis es mi pasión y me ha dado muchas satisfacciones. He tenido que renunciar a muchas cosas, pero ha merecido la pena. He sido la número uno, y eso es muy difícil, pero creo que lo más importante es que sigo teniendo esa ilusión por seguir compitiendo.
—¿Qué ha significado tu familia en tu carrera y en tu vida personal?
—Para mí mi familia es muy importante. Creo que somos una familia muy unida. Mi madre viajó conmigo durante muchos años cuando era jovencita y eso me ha ayudado muchísimo. Además de ser mi madre, ha sido mi mejor amiga en el circuito. Desde hace cuatro años, mi hermano Emilio es mi entrenador y mis padres siguen yendo a los torneos de Grand Slam, y ahora también viene mi marido, Joan, cuando su trabajo se lo permite.Para mí ha sido muy importante la familia.
—Joan ya te conocía desde mucho antes de casaros, pero ¿entiende más ahora que tengas que marchar o lo lleva peor?
—Lo más importante siempre ha sido nuestra comunicación. La vida que llevamos los dos, yo estando más tiempo fuera y él en casa trabajando, podría haber sido más difícil, pero lo hemos llevado muy bien, con mucha discreción y estando lo máximo que podemos juntos. Siempre lo ha aceptado, aunque ahora lo lleva mucho mejor que anteriormente. Hemos tenido siempre mucha comunicación, y eso quizá es lo más importante en una pareja.
—Había gente que pensaba que con tu boda llegaría tu retirada …
—No, el hecho de casarte cambia mucho, pero a mí me ha ayudado mucho y estoy muy contenta; es una buena estabilidad, pero voy a seguir jugando, este año tengo mucha ilusión y ganas. De momento no he pensado en dejarlo.
’Si mi hijo o mi hija...’
—¿Irías, como tu madre, acompañando a tu hija a los torneos?
—Si mi hijo o mi hija quieren dedicarse al mundo del tenis, yo encantada de darles los mayores consejos posibles y enseñarles todo lo que sé. Si Dios quiere, sí iría, pero nunca les forzaría a que sigan mis pasos. Que ellos decidan lo que quieren hacer y yo les apoyaré.
—Se te ve muy feliz. ¿Te consideras afortunada?
—Más que afortunada, creo que soy una privilegiada, porque he hecho lo que me gusta y he conseguido ser la mejor. Soy una persona feliz. Tengo una estabilidad, mi vida privada va muy bien, creo que soy una persona normal y me gusta la discreción.
—¿No vienen los niños todavía?
—No, de momento nada. Es muy difícil mientras siga jugando en competición, a este ritmo. Tengo tiempo por delante y de aquí a unos años hablaremos de niños, pero de momento no.
|