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16 OCTUBRE 2000
La maternidad ha despertado en la pequeña de los Mónaco una profunda preocupación por la infancia. Así, la princesa Estefanía de Mónaco no quiso perderse la subasta benéfica de los exclusivos osos de peluche Teddie, que se celebró en la sala Belle Epoque del hotel Hermitage de Mónaco. Elegantemente vestida, la hija del príncipe Raniero acudió para apoyar la venta de estos muñecos fabricados por Steiff, cuyos beneficios serán destinados a la asociación benéfica Monaco Aide et Presence –MAP–, que preside su hermano el príncipe Alberto.
La princesa se acercó a felicitar a Jessy Kim, un industrial coreano que compró uno de los bonitos Teddies, vestidos por Louis Vuitton. Kim pagó por el juguete la módica cantidad de 120 millones de pesetas.
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