Descubre la raza de perros que no ladran jamás

Existe una raza de perro proveniente de África, incapaz de ladrar. Puede que su nombre, basenji, no te suene. Sin embargo, su perfil es muy reconocible: delgado, serio y con las orejas puntiagudas levantadas, y fue retratado con frecuencia en los relieves del Antiguo Egipto.

Por Cristina Soria

Una de los rasgos distintivos de los perros es la capacidad de ladrar y generalmente usan el ladrido para comunicarse, por molesto que a veces nos pueda resultar. Los ladridos agresivos que amenazan son los menos, es más común que lo haga para decir que está contento de verte, para pedirte que juegues con él, o para saludar a otros perros. Junto con el movimiento de la cola, son dos pilares básicos de su comunicación, pese a que a veces resultan ruidosos y como dueños puedan meternos en más de una situación incómoda.

Sin embargo, existe una raza de perro, el basenji, que es incapaz de ladrar. Sigue teniendo el impulso de comunicarse, pero físicamente no puede emitir ladridos ni aunque lo pretenda. Esto es así porque su laringe tiene una orientación distinta a la del resto de perros y sus cuerdas vocales son muy planas, estrechas y superficiales, por lo que no es capaz de sacar hacia fuera el sonido generando un ladrido robusto.

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El perro más gatuno

Pero, contra la creencia de que el basenji es una raza muda, que no logre ladrar no significa que no consiga expresarse con el sonido. La gran sorpresa del basenji es que su forma de ladrar se parece más al maullido de un gato que a un sonido de perro. De hecho, parece un canto tirolés, al ser una especie de aullido fino a la vez que ahogado.

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El carácter del basenji, de hecho, se parece más al de los gatos, porque son perros muy independientes y contrarios a los juegos o a recibir muestras de cariño. Además, tiene una característica forma de acicalarse, lamiéndose las patas, que también recuerda mucho al comportamiento felino.

Esta raza no anhela el contacto físico, ni ejercer de perro ovejero vigilando que toda la familia camine en grupo. El basenji es activo, pero emplea esa energía en jugar solo y en dar largos paseos. Originalmente fue un perro de caza, habituado a perseguir a sus presas. Comparte por tanto esa actitud con los felinos y, junto a su “maullido”, son las razones por las que el basenji se considera el gato de los perros.

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Una raza muy independiente

No es una raza aconsejable para convivir con niños, dado que su temperamento independiente no le hace participar de los juegos. Pero eso no hace imposible que pueda ser uno más de la familia. Los primeros meses son los más importantes en su educación, ya que un buen adiestramiento puede ayudar a limar esas asperezas. De hecho, la educación en su caso es vital, porque a priori es una raza que puede estresarse al formar parte de una familia, y esta condición puede desencadenar agresividad y cierta conducta destructiva.

Pese a estas cuestiones que pueden resultar negativas en un primer vistazo, el basenji es un perro que siempre buscará la figura de su amo. Elegirá a una persona de la familia, generalmente quien demuestre una posición de más autoridad, y se sentirá vinculado a él para encontrar sus límites y para valorar muy especialmente sus refuerzos positivos. Con la suficiente disciplina en su adiestramiento y respetando su forma de ser independiente, el basenji puede acabar siendo un buen miembro de la familia.

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