Consejos 'antiaging' para retrasar el envejecimiento

Envejecer es inevitable pero podemos retrasar nuestra edad biológica si adoptamos hábitos de vida sanos que activen un envejecimiento más saludable.

Por Nuria Safont

Controlar adecuadamente la dieta y los nutrientes que se consumen, realizar una actividad y, si es posible, que haya momentos de más intensidad, es decir, que 'se sude', suplementar las carencias de vitaminas o minerales, no fumar ni beber alcohol y tomar complementos nutricionales si fueran necesarios son la base de la medicina antienvejecimiento o antiaging, una terapia que ayuda a ganarle más años a la vida. Y es que envejecer es inevitable, pero podemos retrasar nuestra edad biológica (la de nuestros genes) si sabemos cómo. 

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“El envejecimiento es un proceso natural, por tanto, hablar de antiaging como tal no tiene sentido. Sin embargo, como este término está de moda, podríamos definirlo así: el mejor tratamiento antiaging es una alimentación antiinflamatoria, con un aporte adecuado de ácidos grasos Omega 3, que nos permita envejecer de manera sana prolongando la vida lo máximo posible sin enfermedades y con calidad”, explicó el doctor Barry Sears, presidente de la Inflammation Research Foundation de EEUU, en el XVI Congreso Internacional de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad, celebrado en Madrid. 

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¿Cuándo empezamos a envejecer?

A los 20 años, nuestro organismo alcanza su máxima capacidad física. A partir de esa edad comenzamos a envejecer. Los niveles hormonales empiezan a decaer, se ponen en marcha unas sustancias, los radicales libres, que provocan la oxidación celular y el envejecimiento, nuestra piel se vuelve inelástica, aparecen las primeras arrugas... y empezamos un largo camino hasta la senectud. 

Se trata de un proceso natural de nuestro organismo. Sin embargo, "el modo de envejecer de unos y otros no es el mismo. La longevidad de un individuo depende, un 25 por ciento de su genética y un 75 por ciento de sus hábitos de vida. Y esto es algo muy importante, ya que si modificamos estos últimos y los volvemos más saludables podemos prevenir enfermedades y vivir más", señala el doctor Iván Moreno, médico internista de la clínica Neolife.  

De hecho, cada vez hay más centros especializados en ayudarnos a envejecer de forma saludable. Por ello, nació hace años la medicina antiaging, cuya finalidad es la de estudiar el declive natural de la persona y descartar los posibles factores perjudiciales que puedan ocasionar una vejez prematura. Este tipo de envejecimiento se basa, fundamentalmente, en analizar y tratar la edad biológica. Ésta, no la cronológica (la del DNI), determina el porcentaje de envejecimiento del cuerpo y la capacidad para mantenerse y repararse a sí mismo.

Así, dependiendo de los resultados que se obtengan mediante varios análisis y controles, se administran los minerales, vitaminas, oligoelementos y aminoácidos necesarios para poner a punto las manillas de nuestro reloj orgánico y llegar mejor (y más tarde) a la vejez. 

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Consejos para retrasar el envejecimiento

Dieta. Debe ser siempre sana y muy variada. Deben predominar los alimentos bajos en grasa, las frutas, verduras, cereales integrales y semillas. La carne preferiblemente magra y el pescado azul.

No fumar. El tabaco acelera la oxidación celular, el proceso de envejecimiento y provoca pérdida de elasticidad en la piel además de ser responsable de diversas enfermedades como las cardiovasculares o el cáncer de pulmón.

Ejercicio físico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar ejercicio físico moderado al menos cuatro veces al día durante 40 minutos. Sin embargo, en los últimos años se está viendo que el ejercicio de alta intensidad tiene efectos muy beneficiosos en el organismo y pueden ayudar a prevenir el envejecimiento. “Consideramos que no basta con salir a andar. Para obtener los beneficios del ejercicio como por ejemplo, adelgazar o retrasar el envejecimiento hay que sudar”, señala el doctor Moreno de Neolife.

Estrés. Interviene en la degeneración celular, aumenta la ansiedad,  y hasta depresión. Todo ello afecta a todo el organismo y acelera el proceso de envejecimiento. El estrés crónico, incluso, afecta al sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades.   

Suplementos. Si es necesario, se recomienda la ingesta de suplementos nutricionales –como melatonina u Omega 3-. Sin embargo, “debe valorarlo un médico y no es aconsejable tomar vitaminas sin supervisión puesto que el exceso también puede producir toxicidad”, advierte el doctor Iván Moreno. 

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Correcta proporción de Omega 3 y 6 

Otra de las grandes armas con las que contamos para retrasar el envejecimiento es el correcto consumo de ácidos Omega 3 y 6. Todos ellos son esenciales, pero nos excedemos en los Omega 6. “Consumirlos en exceso, provoca inflamación celular, un envejecimiento acelerado y la aparición de diferentes enfermedades crónicas”, afirmó el doctor Sears durante su intervención en el Congreso. Los ácidos grasos Omega 3, por su parte, son también esenciales para la vida ya que el organismo tampoco es capaz de producirlos “pero son los grandes olvidados, no solemos tomar la cantidad adecuada mediante la alimentación”, afirmó el experto.

De hecho, según el último estudio realizado por Enervit, el 33% de los españoles asegura que hay semanas que no consume pescado y un 8% confiesa que nunca lo come. “Muchas enfermedades neurodegenerativas se han visto muy relacionadas con un consumo deficiente de Omega 3, presente en el pescado y otros productos como el lino, el cáñamo, determinadas algas o las nueces”, apunta este especialista.

Las recomendaciones de los expertos indican que deberíamos consumir una relación de 2 partes de Omega 6 por cada 1 de Omega 3 (2:1). El problema es que, en la actualidad, la población española sitúa esta proporción en 16:1, un desajuste que provoca inflamación celular, el verdadero germen de las enfermedades inflamatorias y metabólicas como la obesidad, la diabetes o las cardiopatías”, explica el doctor Sears. De hecho, continúa, “España es ya el país con la población infantil más obesa de Europa, y sin duda esto es un indicador de que los españoles no comen tan bien como cabría esperar pese a tener a su alcance los mejores alimentos para hacerlo”.

Este bioquímico recuerda que los ácidos grasos Omega 6 son una grasa barata que encontramos en múltiples productos, como en los aceites vegetales (girasol, colza, maíz…) y en los alimentos precocinados, como el pan de molde, las galletas y la bollería industrial en general. “Si reducimos la ingesta de Omega 6 y aumentamos el consumo de Omega 3 reduciremos la inflamación celular y estabilizaremos los niveles de glucosa en sangre, eliminando el exceso de grasa corporal y mejorando nuestra energía física y agudeza mental”, concluye el experto.

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