En decoración, apuesta al rojo

No es un color fácil, pero bien elegido, y combinado con blanco, negro y gris, es muy efectivo para dar calidez y un toque de modernidad a tu hogar

Por hola.com

El las últimas semanas hemos dedicado algunos de nuestros artículos y reportajes a la decoración en colores concretos, como el blanco o el gris. Retomamos esa pasión por los colores, pero en esta ocasión vamos a ser mucho más arriesgados, incluso divertidos. Porque nuestra apuesta es al rojo. Quizás esté algo denostado en las últimas décadas, a favor de tonos más neutros, pero no siempre ha sido así. Lo cuenta la interiorista Margara Briales: “El rojo es un color tradicional que se encuentra en elementos decorativos muy antiguos. Los tapices medievales así como las alfombras orientales contienen numerosos matices de rojo. Su uso en dosis adecuadas puede resultar elegante y a la vez dar un toque de modernidad”.

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De hecho, es un color con características muy positivas. “Es muy luminoso y cálido. Escogiendo un rojo vivo se obtendrá una habitación luminosa porque, como todo color cálido, absorbe la luz. Eligiendo un tono intenso, como un bermellón o un granate, la luminosidad del espacio será sublime creando un clima elegante y cálido”, comenta Margara.

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Quizás hay que tener especial cuidado a la hora de elegir el espacio donde colocarlo y en qué intensidad. Margara lo recomienda para “las zonas de la casa con movimiento, como el recibidor, el salón, la cocina o incluso el baño”. Por ejemplo, en “un salón de paredes blancas, la elección de un sofá, un cuadro o de apliques rojos resulta excelente para darle un toque de color sin que la estancia pierda identidad”. Y es que el rojo, combinado con blanco es una apuesta segura. Pero también lo es con negro —“muy elegante”— y gris —“neutro, ayuda a combinar el resto de los colores”—. Un ejemplo concreto de la interiorista: una gran alfombra roja como único toque de color presidiendo una estancia con paredes y muebles grises y blancas dan un cambio radical a un espacio.

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Si son las paredes las que quieres pintar en rojo, sigue las recomendaciones de Margara: “Es un color que necesita un gran refuerzo de la luz natural o artificial. Por eso, se desaconseja para una habitación con ventanas pequeñas, así como para una buhardilla” Lo mejor es que seas prudente: “Empieza por una parte de la pared. Podría ser suficiente para dar un nuevo carácter a un salón o cualquier otra estancia. Pero es importante elegir en consecuencia el mobiliario”. Y el resto de los colores. “Es un color que dominará rápidamente a los demás. Su potencia podría borrar otros objetos o hacerlos más tenues”.

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En definitiva, hay que tener en cuenta en qué estancia emplearlo, en qué intensidad y tonalidad, con qué colores combinarlo… Pero también has de tener en cuenta los materiales con los que mejor 'se entiende'. “Si quieres un toque clásico, maderas oscuras y claras. Conseguirás más calidez y espacios decorativos más rústicos”.
En cuanto a los metales, con forja el resultado es más clásico. Y con “acero inoxidable, más moderno”. Por eso es perfecto para cocinas. Pero también para colocar detalles en salones contemporáneos, como por ejemplo, esculturas.

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Es evidente que no es un color fácil. Y por eso muchos no se arriesgan a apostar por él. Pero sí a dar un toque de color. Para ellos, Margara propone inclinarse por detalles decorativos efectivos: “Tapices, cojines, alfombras, cuadros…. Porque todos estos elementos son fácilmente intercambiables dependiendo del resultado que quieras obtener”.