Mejillón: económico, versátil, delicioso....
Te mostramos algunos trucos y consejos para su compra, limpieza y preparación, además de diversas recetas en las que estos moluscos son protagonistas
Se trata de uno de los mariscos más consumidos durante todo el año. Sin embargo, ya lo dice el dicho popular, es en los meses que contienen ‘r’ en su nombre cuando este tipo de alimentos encuentran su mejor momento.
Y es que no son pocas las ‘excelencias’ de estos moluscos: por un lado, se trata de uno de los mariscos más asequibles desde el punto de vista económico; su composición nutritiva (alto contenido en proteínas, hierro y fósforo) lo hacen un alimento ideal en épocas de crecimiento y desarrollo; tiene un aporte energético moderado, sólo 65 calorías por cada 100 gramos, por lo que puede formar parte perfectamente de las dietas hipocalóricas; y, lo mejor de todo, tiene una gran versatilidad en la cocina. Así, puede ser protagonista de aperitivos, ensaladas, empanadas, cremas, sopas, pastas, arroces, etc.
ALGUNOS TRUCOS Y CONSEJOS
- En ocasiones, los moluscos pueden contener toxinas en su interior, compuestos químicos o gérmenes por lo que si su origen no es conocido o no tienen control sanitario, es recomendable no consumirlos.
- A la hora de comprarlos, los signos de calidad que más nos deben llamar la atención en los mejillones frescos son: que estén vivos, que sean de tamaño autorizado y de forma regular, que estén exentos de materias extrañas y que, a ser posible, sean de la misma especie. Los defectos que nos deben hacer desechar diferentes productos son la suciedad externa o interna (arena, algas, etc.), las valvas abiertas con pérdida de líquido interior, las conchas frágiles o rotas y la falta de uniformidad en el tamaño y en el peso.
- Para limpiarlos, raspa con un cuchillo sus conchas cogiéndolos en la mano con la parte ancha en el sitio de los dedos y la parte estrecha en la palma de la mano. Raspa con el cuchillo y retira los típicos hilos estropajosos que se adhieren a la concha. Lávalos entonces con agua con un pellizco de sal moviéndolos con la mano y sin que permanezcan demasiado tiempo en el agua.
- Sácalos entonces, escúrrelos y ponlos en una sartén con un vaso, de los de vino, de agua fría y un pellizco de sal, a fuego vivo. Saltéalos de vez en cuando y, cuando se abran, estarán listos. Retíralos del fuego y desecha los que no se hayan abierto.
¿Conoces alguna recetas con mejillones que quieras compartir con el resto de lectores? Participa en nuestros foros de cocina. Nosotros te proponemos unas cuantas aquí debajo.
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