Las acelgas: salteadas, rellenas, rebozadas... ¿cómo te gustan más?
Te proponemos algunos trucos para sacar el máximo partido a esta verdura que, según cómo se cocine, puede ser una gran aliada a la hora de perder peso
Cocidas, en ensalada, en crema, en menestra o sofritas con un poquitín de aceite y ajo resultan perfectas para cuidar la línea. Y para quien no desea o no debe andar 'contando calorías', las acelgas ofrecen también otras muchas posibilidades culinarias como estas apetecibles pencas rebozadas con queso y bacon.
Son refrescantes, diuréticas, muy digestivas, nos ayudan a regular el tránsito intestinal gracias a su alto contenido en fibra, aportan cantidades muy importantes de vitaminas y minerales (especialmente potasio, calcio y hierro) y, lo mejor de todo, resultan un aliado perfecto para cuidar la línea según cómo las preparemos. Nos referimos a las acelgas que tan sólo aportan 18 calorías por cada 100 gramos de producto. En este sentido podemos cocinarlas hervidas, al vapor, sofritas con un poquito de ajo y aceite, como ingrediente de ensaladas... Y para los que no quieren o no tienen necesidad de andar ‘peleándose’ con la báscula, la acelga ofrece también todo un mundo de posibilidades gastronómicas. Éstos son algunos trucos y consejos para que les saques el máximo partido:
- A la hora de elegirlas, escoge las que presenten hojas bien brillantes y de un color verde oscuro uniforme, ésta es la mejor garantía de calidad y frescor.
- Las acelgas con hojas muy grandes, ásperas, de color verde amarillento y con tallos fibrosos advierten de que la planta ya ha florecido o está a punto de hacerlo, lo que hace que sus pencas desarrollen un sabor muy amargo.
- La acelga se presta al cocinarla en dos partes: por un lado las hojas, que se preparan de manera similar a las espinacas; por otro, la penca, que se puede saltear, rellenar y rebozar. Si las pencas se dejan enfriar, se pueden consumir como un ingrediente más de las ensaladas.
- Ten en cuenta que las hojas verdes y finas se cuecen antes (necesitan la mitad del tiempo de cocción que las pencas). Por ello se aconseja cocinarlas en dos partes, y así se evita que las hojas queden demasiado cocidas y blandas.
- Recuerda que es un alimento de ‘vida corta’. Por ello, conviene consumirla en 2 ó 3 días desde su compra. Guardada en el frigorífico se conserva unos días más.
- Si se compra fresca y se desea congelar, se ha de escaldar previamente durante 2 ó 3 minutos en agua hirviendo.
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