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Los
invitados entraron en abadía de Ballintubb, conocida como "la abadía que
se negó a morir", mientras dos gaiteros hacían sonar una romántica melodía.
Desde los ventanales caían bellas cascadas de rosas de color melocotón
y delfinios azules. Nueve candelabros de más de tres metros de alto estaban
colocados a lo largo del corredor y adornados con múltiples rosas, azahares,
jazmines, delfinios blancos y otras flores en colores pastel rodeadas a
su vez de eucaliptus y otras hojas verdes.
El protagonista de James Bond, que hasta entonces se mostraba relajado,
se emocionó cuando vio aparecer a Keekly. Cuando se encontraron frente al
altar, la pareja intercambió tiernas miradas mientras unía sus manos y Pierce.
El actor y Keely continuaron con las manos entrelazadas hasta el final de
la ceremonia y entonces, a la luz de su vela conjunta, Pierce y Keely se
pararon mientras él levantaba el velo para mostrar su rostro. La pareja
se besó y, después, quedaron con la frente unida, en un espontáneo momento
de dulce comunión. |
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