Penélope Cruz y su padre, momentos de angustia cuando volaban desde Los Ángeles a Durango
Mi hija iba en la primera fila con Salma Hayek, protagonista también de la película; yo estaba en la fila ocho con Carmen, mi novia. Fue, sin duda, el mayor susto de mi vida. Al parecer, antes del duro percance, empezó a notarse una fuerte subida de temperatura en el aparato. Después empezó todo y nos tuvimos que poner las mascarillas de oxígeno mientras el avión empezó a caer en picado. Fueron como unos diez minutos de pánico. Afortunadamente, podemos contarlo porque el piloto consiguió hacerse con el aparato y aterrizamos en en Hermosillo (México). El vuelo tenía una duración de dos horas y el percance se produjo cuando faltaban unos cincuenta minutos para llegar a Durango. Yo lo pasé fatal pensando, sobre todo, en mi hija. Y Penélope lo pasó peor que yo incluso, porque pensaba en mi estado de salud, mis problemas de corazón, y temía que me diera un infarto. Muchos pasajeros se quejaban, por otra parte, de fuertes dolores de oídos.
Tras aterrizar no se les explicó a los cincuenta pasajeros que iban en el aparato la causa del percance, según nos dijo Eduardo Cruz, que añadió: Lo único que sé es que el avión se quedó en Hermosillo y no salió ni a las dos de la madrugada como habían dicho y tampoco horas después. Mi hija y Salma llamaron a un avión privado de la productora de la película que nos llevó a las cuatro de la mañana hasta Durango.
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