Robert de Niro
Tantas buenas intenciones, tantos proyectos concluidos, precisan de la solidez económica de un actor con buena estrella en taquilla desde hace décadas. Aquel treintañero que acudió a recibir su Oscar por su impecable interpretación en El padrino 2 (1975), se ha convertido con el paso de los años en un actor carismático. Y este carisma le hace libre para interpretar tanto obras de arte de bajo presupuesto como películas menores con remuneraciones de escalofrío. Tal es el caso de Otra terapia peligrosa.¡Recaida todal! Por la desorbitante cantidad de veinte millones de dólares, el actor ha accedido a ponerse de nuevo en la piel de un gánster, Paul Vitti, algo adicto a su psicoanalista, Billy Crystal.
Aunque sólo sea por ver a Robert de Niro seducir a la cámara, y con ella a todos los espectadores, merece la pena unas horas de cine. Por él. El gran maestro.
































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