Elsa, con un vestido de Iceberg, mira con fuerza y belleza a la cámara
'Soy activa y, a la vez, tranquila. Me gusta tener mis momentos de paz, de soledad, que vienen muy bien para relajarte', comenta Elsa Pataky, sentada en un bonito balancín con vestido negro de Brevetti y sandalias de MacQueen
29 DICIEMBRE 2003
—Nunca has pensado en dedicarte al periodismo...
—Estudié Interpretación y Periodismo a la vez. Me hacía ilusión viajar y ser reportera, y siempre sabía que si no me salía bien una prueba, podía dedicarme a otra cosa que además me gustaba. Ahora estoy escribiendo un guión con mi madre. Ella es directora de marketing, pero es una persona a la que siempre le ha gustado contar historias. Cuando era pequeña me escribía cuentos que luego me contaba, y ahora quería
que escribiéramos algo juntas, y en ello estamos.
A los quince años dejó de ser hija
única con el nacimiento de su hermano, Christian.
—Mi hermano tiene doce años, y sigue todas mis películas. Ahora está encantado de que esté en la serie,
porque me ven todos sus amigos. Hasta se ha hecho popular en el colegio. Le encanta que le vaya a buscar
a clase, para que me vean sus compañeros. Le quiero mucho. Es mi único hermano. Recuerdo que siempre le pedí a mi madre un hermanito y nunca llegaba. Tardó quince años. Le adoro.
—¿Además de tu trabajo en la serie, qué otros proyectos tienes para dos mil cuatro?
—La gran ilusión del pasado año, aparte de la serie, ha sido rodar en inglés la película «Roma santa», con
el actor de «Una habitación con vistas» Julian Sand, y que se estrenará en dos mil cuatro. Ahora estoy rodando la nueva película de José Luis Garci, que se llama «Tiovivo». Es una película coral. Somos ochenta actores, y estoy encantada con mi papel.
—Hablas francés, inglés...
—También rumano y un poco de italiano. Los idiomas se me dan muy bien, porque desde pequeña aprendí
rumano y tengo mucha facilidad.
—Pero naciste en España...
—Sí, pero mis padres se conocieron en Rumania. Mi padre estaba estudiando en aquel país un proyecto de química —él es químico—, y conoció a mi madre. Se casaron en Rumania y luego se vinieron para España.
—Imagino que habrás ido a Rumania muchas veces.
—Empecé a ir cuando acabó la dictadura, en mil novecientos ochenta y nueve. En ese año me fui a Rumania a conocer a la familia de mi madre, y he ido muy a menudo.