LA
BODA CONTADA EN ...
A lo largo de la historia de las monarquías, la celebración de una
boda real ha conseguido paralizar, sin excepción, y aunque sólo fuera
por un instante, al mundo. ¿Cómo resistirse a la puesta en marcha
de tradiciones centenarias, al encuentro de los ilustres invitados
en un ambiente palaciego, a la puesta en escena de un protocolo milenario,
y al glamour de las grandes damas con sus vestido de alta costura
y sus impresionantes joyas ...?
Una vez más, en la historia del amor...
Millones de ciudadanos del planeta, - con la aparición de la radio
y la televisión ha quedado demostrado- siguen pensando que las bodas
de Príncipes se sirven envueltas en magia. Y no se equivocan. La última
que ha vivido la humanidad, la de Máxima con el príncipe Guillermo
de Holanda, se ha servido envuelta en papel de celofán y ha sido
un regalo para la vista y para el espíritu. Una vez más, en la historia
del amor, el matrimonio de ambos significó el triunfo del romanticismo
frente a la intransigencia, la puesta en marcha de un cuento de hadas
en el que, la protagonista, Princesa de Orange, acaba de entrar
envuelta en besos, lágrimas y sonrisas. |