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Las mujeres de todo el mundo la copiaron de arriba a abajo, desde el corte de pelo a su vestido de boda, los volantes, los cuellos marineros y los lazos que supusieron la imagen recatada y femenina de los años ochenta. Tanto si iba vestida con camisa informal y pantalones, como con traje de chaqueta o vestido de noche, Diana siempre resultaba elegante. También era, a pesar de su estilo generalmente conservador, una presencia constante en las páginas de moda de las revistas internacionales donde lucía los últimos diseños británicos.
A lo largo de sus años de matrimonio, la inusitada elegancia de Diana siempre creó expectación, luego superaba todas las esperanzas cuando estaba bajo los focos. |
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