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El
pabellón del Príncipe
Desde la instauración de los Borbones en el Trono de España, con Felipe
V, la mayoría de los Príncipes de Asturias dispusieron de espacios
propios donde vivir; una casa para su uso y disfrute dentro del mismo
marco donde estaban ubicados los palacios de la Corte española. Residencias
construidas con el propósito de que los Reyes tuvieran un lugar para
descansar -después de un largo paseo o de una cacería- y, también,
para celebrar fiestas cortesanas, aunque nunca para pernoctar. Fue
Carlos III el primero que mandó construir tres casitas para
el Príncipe, su hijo Carlos IV, y aunque las tres son auténticas
joyas de la arquitectura española, es la de El Escorial, la Casita
por excelencia.
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La decisión de construir una casa para el Príncipe de Asturias
entronca, por lo tanto, con las tradiciones de la Monarquía española
tanto en costumbres como en arquitectura. No es el primer Príncipe
de Asturias con casa propia ni, tampoco la primera vez que, tomando
como referencia el edificio principal, en este caso, la casa de Sus
Majestades los Reyes, se edifica bajo la premisa de respetar el entorno,
al cien por cien.
Para la construcción de esta casa se han tenido en cuenta varias premisas.
Entre ellas, merecen especial atención las siguientes puntualizaciones:
que es más que posible que la Zarzuela II, se convierta
en el futuro en el edificio representativo de la Jefatura del Estado;
que no sería adecuado que en el caso de que el Rey o la Reina se quedaran
viudos, uno de ellos tuviera que abandonar la Zarzuela, su hogar,
para dejar espacio al nuevo Rey, Felipe VI; que por su ubicación,
a un kilómetro de la Zarzuela, se podía aprovechar al máximo los sistemas
de seguridad que rodean a la Familia Real. Y por, último, que los
terrenos de edificación, en El Pardo, no suponían ningún coste
añadido.
Don Felipe ha participado en todas las decisiones
El presupuesto oficial de la obra es de 700 millones -los gastos correrán
a cargo de los Presupuestos Generales del Estado- y el proyecto, obra
del arquitecto Manuel del Río, ha sido revisado, línea a línea,
por el Príncipe de Asturias. Primero, eligiendo el lugar exacto donde
debía edificarse ésta; y, después, dando ideas sobre el diseño, estilo,
extensión, decoración, etcétera.
La nueva residencia de don Felipe, a la que se trasladará, según lo
previsto, a principios del 2002, tiene seiscientos metros y consta
de un área principal, donde se ubicará su vivienda, y una zona para
servicio, garaje y sala de máquinas. Situada tan sólo a un kilómetro
de la Zarzuela -separados exclusivamente por un valle-, el Príncipe
podrá ver desde cualquier punto de su nueva casa, el viejo edificio
donde los Reyes, a partir de un sueño, construyeron un futuro y donde
él mismo vivió hasta los 33 años bien cumplidos.
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