Han pasado once años desde
aquella fatídica mañana y Andrea sigue atraído por la memoria de su
padre... Por ello, se dejó crecer el pelo y las patillas como él;
y, por ello también, no hace mucho, recorrió junto a su madre todas
las tiendas de París hasta que encontró una chaqueta de pelo de camello
muy parecida a la que fuera la preferida de su padre. Todo esto empezó
un día cuando, visitando la casa de sus abuelos, en Montecarlo, descubrió
una fotografía de Stefano adolescente.
"Entonces, explica la abuela italiana, la moda era llevar el pelo
largo y mi hijo, que hacía a veces de modelo, se lo dejó crecer...
Aquel día, Andrea me preguntó: '¿Me la puedo llevar'?"
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