Un psicólogo para superar
la muerte de su padre
Pero Andrea es, además, un joven de aspecto frágil y angelical
cuyo momento más difícil se corresponde con la fecha, octubre de 1990,
en la que su padre desaparece dramáticamente de su vida. Tenía el
pequeño, entonces, sólo seis años y quedó sumido en la tristeza. Su
madre, la princesa Carolina, preocupada por su estado de ánimo,
le puso a tratamiento con un psicólogo. Con el paso del tiempo, podría
decirse que el duelo sigue, aunque el dolor haya ido menguando.
"Siempre estaba colgado de las piernas de su padre. Y para Stefano
él era ya un pequeño hombre con el que ir a todas partes. Tenían conversaciones
y a los dos les encantaba el mar...", añade la señora Casiraghi.
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