Aunque la historia de Mónaco está plagada
de princesas que desafiaron las convenciones de una época, Carlota,
heredera del nombre de dos de sus antepasadas revolucionarias
e increíblemente hermosa, parece encaminada hacia un destino excepcional.
Con esa forma de vivir y crecer deprisa, galopando sobre los años,
los medios de comunicación han presagiado para ella una vida un tanto
tumultuosa y salpicada de amores. Pero, ¿quién sabe?.. De momento,
en el entorno de la princesa Carolina, aquellos que les tratan
familiarmente, dicen que Carlota tiene los pies en la tierra y ningún
pecado que ocultar. Que es equilibrada, que está bien consigo misma
-el deporte es uno de sus grandes aliados- y que ha afrontado con
valentía y determinación su crisis de adolescencia. |