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1992. EL PRÍNCIPE ABANDERADO
EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS DE BARCELONA
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| La inauguración de los Juegos fue
un día inolvidable para todos los españoles y, en
particular, para la Familia Real. El Príncipe desfilaba
como abanderado. Con el sombrero sobre la frente
y el orgullo en el rostro, se dirigió al palco donde
se encontraban sus padres y hermanas. Unos padres,
los Reyes, que no pudieron evitar extender los brazos
de alegría al ver pasar a su hijo, Felipe. Una hermana,
la infanta Elena, la más sentimental, que lloró
de emoción cuando vio a Felipe, el pequeño desfilar
como olímpico al frente del equipo español. Una
vez más, quedaba demostrada la vocación deportiva
y olímpica de los Reyes y sus hijos. Cabe recordar
que el Rey Alfonso XIII fue distinguido, en 1915,
con el Diploma Olímpico al Mérito y que, entre todas
las monarquías, nuestra Familia Real es la única
que ha contado con la participación de cinco de
sus miembros en unos juegos olímpicos: Don Juan
Carlos, doña Sofía, el Príncipe de Asturias y el
duque de Palma. |
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1992. LA INFANTA CRISTINA SE
VA A BARCELONA
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| En 1992, doña Cristina fijó su residencia
en Barcelona. En principio, sólo por un periodo
de seis meses para participar en la organización
del Campeonato Mundial de Vela Adaptada, que se
celebró tras finalizar los Juegos Olímpicos, del
treinta y uno de agosto al nueve de septiembre de
1992. Finalmente, para vivir después de haber sucumbido
a los encantos de la ciudad. Barcelona y su mar
le robaron el corazón. También, su trabajo como
coordinadora de programas para el Tercer Mundo,
en la fundación de La Caixa. |
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