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LOS REYES Y LOS ESPAÑOLES
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Para ser Rey de todos los Españoles
había que estar cerca de ellos y don Juan Carlos,
siempre en compañía de doña Sofía, no ha dejado
de permanecer al lado de éstos durante los veinticinco
años de reinado. Con sencillez, tacto, profesionalidad
y una ausencia total del protocolo conocieron la
nación palmo a palmo, se fundieron con su gente
en un inmenso abrazo, en un infinito apretón de
manos, se interesaron por sus problemas, compartieron
sus penas y sus alegrías… Y, poco a poco, aquel
territorio gris y triste por el que comenzaron su
andadura como soberanos de España, se fue llenando
de luz y de ilusión. A pesar del éxito de su empresa,
sin embargo, nunca quisieron aparecer a los ojos
de sus gentes como unos gigantes de la historia
o como los reyes de los milagros que han prestado
servicios impagables al pueblo. No, los Reyes, sin
desgana ni fatiga y con un capacidad de seducción,
simpatía y calidez humana inestimable han demostrado,
con hechos, que las palabras de don Juan Carlos
el día que juró su cargo como soberano, "… quiero
ser el Rey de todos los españoles", no eran sólo
eso, palabras. El monarca, el buen hijo de don Juan
de Borbón, un rey en el exilio, siguió al pie de
la letra los consejos que, desde niño, le dio su
padre: "Acordaos de que la Familia Real y, sobre
todo, el Rey tiene que ser un nómada en su país.
"La Reina y yo siempre hemos tratado de estar cerca
de la gente", confesaba el Rey en su última entrevista
para el programa de televisión, Don Juan Carlos
25 años de reinado
(… "Somos todos como un equipo, cuanto mejor estén
las comunidades, mejor estará España, y los progresos
de cada autonomía representan el avance de España…).
Y es cierto. Nunca antes a lo largo de la historia,
-aunque el problema del terrorismo esté todavía
por resolver- los españoles fueron más libres, educados,
iguales y prósperos. |
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