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Guillermo de Orange es considerado el verdadero fundador de la casa Real Holandesa y del Estado por su liderazgo en la lucha contra el Rey de España

PADRE DE LA PATRIA Y SABIO ESTADISTA
Cristianizados en el siglo VIII, los Países Bajos formaron parte del imperio de Carlomagno y del Sacro Imperio Romano Germánico antes de obtener, durante la época de las Cruzadas, cierta independencia del poder central. Un estatus que les permitió desarrollar su comercio y gobernar, por sí mismos, sus ciudades. En 1015 surgen los primeros condes de Holanda; en el siglo XIV, los Países Bajos pasan a formar parte de la casa de Borgoña y, en el siglo XV, de los Habsburgo. Así cuando Carlos V abdica a favor de su hijo Felipe II, los Países Bajos quedan bajo el dominio de España. Aunque la casa reinante de Holanda se remonta al año 1403, se reconoce al conde de Nassau, Guillermo de Orange como el verdadero fundador de la casa Real Holandesa y del Estado por su liderazgo en la lucha por la independencia contra el Rey de España. Guillermo de Orange representa para los ciudadanos holandeses lo mismo que George Washington para los americanos. Considerado como uno de los más sabios estadistas, como el padre de la patria, ocupa un lugar crucial en la historia y su nombre perdura en el Himno nacional, El Guillermo.

PIRATAS, ESCLAVOS Y CONTRABANDO EN EL MAR
Después de firmar la Paz de Utrecht, en 1713 -fin de la guerra entre Holanda y España- , el país comienza a alternar con las grandes potencias de la época. Se habla, entonces del nacimiento de una nación grande y orgullosa, con supremacía marítima y gran prosperidad económica gracias al comercio de esclavos y pieles, al contrabando y a la piratería. Durante el siglo XVIII, no obstante, el poder naval de Holanda queda debilitado por la lucha de los Patriotas contra la Monarquía y por la guerra contra Inglaterra (1780-1784). Con la Revolución Francesa y bajo el reinado de Guillermo V, se proclama la República Bátava y se inicia la modernización política. La República declaró la igualdad de los Derechos de los ciudadanos y cambió el régimen institucional. En 1806, incorporó Holanda al reino de Francia y, en 1814, el príncipe Guillermo I de Orange restauró la Monarquía.
En el Congreso de Viena, Guillermo I se convierte en Soberano de los Países Bajos -bajo su reino -Holanda, Bélgica y Luxemburgo-, se produjo la Revolución Belga, de 1830 y la separación definitiva de los dos Estados. Guillermo I es conocido como "El Rey Mercader", ya que, con gran visión, fomentó el desarrollo del comercio y de la industria. Pero, también como un Rey absolutista y caprichoso que usó el Parlamento para soporte de su política.


Guillermo I de Orange es conocido como el Rey Mercader ya que fomentó el desarrollo del comercio y de la industria


Guillermo II y su mujer, Ana de Rusia

GUILLERMO II, EL REY SOLDADO Fue comandante de las tropas de los Países Bajos durante la batalla contra Napoleón en Waterloo, 1815; y luchó frente al ejército holandés contra los belgas cuando éstos se separaron del reino. Asumió la jefatura del Estado en 1840 y se encontró con un país cuya economía estaba en declive. Se esforzó por combatir la pobreza, pero las circunstancias sociales no le permitieron desarrollar la política adecuada. Por temor al ambiente revolucionario -los pueblo contra las monarquías-, puso fin a la autocracia real en 1848, y se estableció en la Constitución, la base de la actual Monarquía de Holanda. Le sucedió en el trono Guillermo III, casado en segundas nupcias con la Reina Emma, de 21 años, - El soberano, de 67, había sobrevivido a los tres hijos que había tenido en su primer matrimonio con Ana, hija del Zar Pablo de Rusia- tuvieron un único vástago: la princesa Guillermina, 1880. El Rey fallece en 1890 sin dejar herederos varones y la Princesa es proclamada Reina de los países bajos con 10 años bajo la regencia de su madre, la reina Emma. Debido a que en Luxemburgo la ley Sálica excluía a las hembras de la sucesión a la Corona, Holanda pierde Luxemburgo.


Guillermo III y su segunda esposa, la Reina Emma, de 21 años, tuvieron un único vástago: la princesa Guillermina

GUILLERMINA Y LA DINASTÍA DE LOS ORANGE-NASSAU Con su diplomático proceder, la reina Emma logró restablecer el prestigio de la monarquía constitucional y conducir a su hija, Guillermina, al trono. Ésta se convierte en Reina el día que cumple 18 años y sufre, con una entereza asombrosa, las consecuencias de las dos Guerras Mundiales. Sobre todo, en el segundo conflicto -Alemania atacó a Francia a través de Holanda-, cuando, tras la represión, el hambre hizo estragos entre los ciudadanos. Con su sabio y justo Gobierno, Guillermina conquistó a su pueblo llevando una vida austera, laboriosa y patriótica, al estilo de la reina Victoria de Inglaterra, y les decepcionó sólo en una ocasión: cuando consideró los Juegos Olímpicos de 1928, en Ámsterdam, como una manifestación pagana. La Reina no acudió a la ceremonia, aunque sí su esposo, el príncipe Enrique de Mecklenburg, responsable de la ceremonia de apertura.
La Soberana y su esposo tuvieron, en 1909, una única hija, Juliana. En 1934, poco después de alcanzar la cincuentena, la soberana pierde a su madre y a su marido. Y el cuatro de abril de 1948, reinando ya en un país estable, decide abdicar en su hija. Entonces, toma el título de Princesa de los Países Bajos y se retira, por completo, de la vida pública. En 1959, publicó sus memorias: Solitaria, pero no sola. Falleció en 1962.


Guillermina, que se convierte en Reina el día que cumple 18 años, conquistó a su pueblo llevando una vida austera, laboriosa y patriótica

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